
Test de personalidad tipo A
¿Cuentas los minutos en la cola o te pones a mirar las nubes? Elige en cada escena lo que de verdad harías y al final recibes un retrato con nombre propio, no una nota. Dura unos cuatro minutos y se toma con humor, aunque habla de hábitos reales de tu día a día.
Sin registro. Tu resultado al instante.

Tipo A Cronómetro
«Tú no esperas a que llegue el momento: vas a buscarlo.»
El test es nuevo: estás entre los primeros cien en hacerlo.
Cronometras el microondas a ver si le gana al reloj de la cocina. En el semáforo ya calculas por qué carril llegarás antes. Si alguien te asegura que no hay prisa, asientes y miras la hora igualmente. Lo mejor viene con un domingo entero por delante.
Esa energía vale oro: contigo las cosas se mueven, se deciden y se terminan, y apenas hay horas muertas. La parte menos graciosa es el tictac de fondo que no se apaga y esos roces pequeños que acaban pareciendo grandes ofensas.
Nadie te ha pedido cronometrar el desayuno, pero ese cronómetro es tuyo y, bien usado, te lleva lejos.

Tipo B Hamaca
«Contigo el reloj tiene que pedir permiso para meter prisa.»
El test es nuevo: estás entre los primeros cien en hacerlo.
Esperas el autobús y acabas contando palomas. Se cae un plan y lo celebras con un café largo. En la sobremesa nadie te ve mirar el reloj, porque no lo miras. Y justo ahí empieza el malentendido.
Tu paso parejo es un tesoro: las molestias pequeñas te resbalan, disfrutas de algo solo por hacerlo y el ambiente a tu lado se afloja. El precio llega con un plazo de verdad o una competición de verdad, donde algo más de empuje te vendría bien.
En los sitios que premian la prisa, tu calma puede leerse como poco interés. Es una mala lectura: la misma capacidad que otros ponen en correr, tú la pones en estar, y eso también es implicarse.

Tipo C Bandeja
«Tu sonrisa llega a la mesa antes que tu opinión.»
El test es nuevo: estás entre los primeros cien en hacerlo.
Al repartir tareas te quedas con la más pesada. Cambias de restaurante y no dices que preferías el anterior. Ofreces tu sitio del sofá a quien llega tarde. Todos comentan lo a gusto que están contigo, y tú sonríes.
Estar a tu lado resulta cómodo y se puede confiar en ti cuando la carga aprieta; el peaje son los deseos que dejas para luego, que se amontonan en un rincón al que nadie se asoma.
La tensión es de verdad, solo que no se ve. Lo que callas no desaparece: se queda donde nadie con poder para cambiarlo puede oírlo. Desde fuera tu calma se confunde con la de quien no siente presión alguna. Tu comodidad cuenta tanto como la de los demás, y decirlo en voz alta no estropea la fiesta.

Tipo D Paraguas
«Ya has pensado en el chaparrón antes de que haya nubes.»
El test es nuevo: estás entre los primeros cien en hacerlo.
Tardan en contestar a tu mensaje y ya has imaginado tres finales malos. En la reunión se te ocurre una idea, la ensayas por dentro y la dejas pasar. En la fiesta buscas la pared más cercana y deseas que nadie te mire. Casi nadie lo nota.
Cuesta pillarte por sorpresa. Notas matices que otros pasan por alto, como un tono distinto o un silencio largo. El precio es que tanta prudencia deja tus reacciones fuera del alcance de los demás, y la preocupación dura más que su motivo.
Por fuera puede parecer timidez o desgana, y por dentro hay un clima propio que poco tiene que ver con cuidar a nadie: simplemente cuesta que te miren. Mereces una mesa donde tu opinión llegue sin pasar por la aduana.
Sobre este test
Cómo funciona este test
Este test describe cómo reaccionas ante esperas, interrupciones, frases ambiguas y gente desconocida. Parte de dos fuentes. La primera reúne observaciones clásicas sobre la prisa por el tiempo, la competitividad y la hostilidad cotidiana, y da lugar a la pareja A y B. La segunda son dos estudios posteriores e independientes entre sí: uno sobre quien reprime la queja para cuidar a los demás y otro sobre el ánimo bajo sostenido junto a la reserva social. Por eso las cuatro letras se tratan como estilos con nombre propio y no como un sistema.
Conviene conocer sus límites. Las respuestas son autoinforme, y convertir rasgos graduales en cuatro etiquetas simplifica la realidad. Además, nadie ha comprobado que A, B, C y D funcionen juntas como una única clasificación, porque sus orígenes no guardan relación. El resultado habla de un estilo de conducta y de afrontamiento; no sustituye a una evaluación médica ni estima riesgo cardiaco u oncológico. Una definición de partida está en esta entrada de un diccionario de psicología sobre la personalidad tipo A.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la personalidad tipo A y qué es la tipo B?
Son dos maneras de moverse por el día que se describen desde hace mucho. En la A hay prisa, afán de competir e impaciencia ante los estorbos; en la B el paso es más pausado y los plazos o los rivales pesan menos. Se habla de inclinaciones de conducta, no de una condición médica.
¿Es verdad que el tipo A se relaciona con las enfermedades del corazón?
La idea nació en investigaciones antiguas, que la planteaban como posible factor de salud. Trabajos posteriores y con muchas más personas no la confirmaron como señal fiable, por lo que aquí no se da por cierta. El test pregunta por tu manera de actuar, no por tu salud.
¿En qué se distinguen los tipos de personalidad A, B, C y D?
No son cuatro piezas de un mismo sistema. Cada letra salió de una investigación distinta, en otra época y con otros intereses, y los cuestionarios de internet las pusieron en fila bajo el rótulo A-B-C-D. En este test cada una es un estilo con entidad propia: la A y la B giran en torno al ritmo y la competitividad; la C, en torno a ceder y callar para no incomodar; la D, en torno a un ánimo sombrío unido a la reserva ante los demás.
¿Se puede ser a la vez tipo A y tipo B?
Sí. La prisa y la calma forman una gradación continua, no dos casillas: lo corriente es situarse en algún punto intermedio, y ese punto se mueve con el momento y el entorno. Un perfil mixto es normal y no indica un fallo del test; el resultado señala el estilo que pesa más.
¿Es un test de personalidad científico?
No. Se inspira en investigaciones reales sobre cada letra, pero no es un instrumento de medida contrastado y no sirve para decidir nada médico ni profesional. Es un retrato de hábitos hecho con humor.
Fuentes
- Friedman, M., & Rosenman, R. H. (1959). Association of specific overt behavior pattern with blood and cardiovascular findings; blood cholesterol level, blood clotting time, incidence of arcus senilis, and clinical coronary artery disease. Journal of the American Medical Association, 169(12), 1286–1296. doi:10.1001/jama.1959.03000290012005.
- Temoshok, L. (1987). Personality, coping style, emotion and cancer: toward an integrative model. Cancer Surveys, 6, 545–567.
- Denollet, J. (2005). DS14: Standard assessment of negative affectivity, social inhibition, and Type D personality. Psychosomatic Medicine, 67(1), 89–97. doi:10.1097/01.psy.0000149256.81953.49.
- Miller, T. Q., Smith, T. W., Turner, C. W., Guijarro, M. L., & Hallet, A. J. (1996). A meta-analytic review of research on hostility and physical health. Psychological Bulletin, 119(2), 322–348. doi:10.1037/0033-2909.119.2.322.
Tres tests más del mismo tema
Análisis
Por algo respondes así
La mayoría de los tests te muestran solo una parte de ti. Este va a lo esencial. Es el clásico test de Jung de los 16 tipos de personalidad, renovado a fondo y mucho más preciso. Diez minutos, una sola vez, y tienes la respuesta que mucha gente se pasa años buscando: por qué eres como eres. Por qué hay personas que te entienden al instante y con otras todo se complica. Y esa respuesta no va a cambiar: tu tipo de personalidad es para toda la vida.
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El test es nuevo: estás entre los primeros cien en hacerlo.
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Sobre este test
Cómo funciona este test
Este test describe cómo reaccionas ante esperas, interrupciones, frases ambiguas y gente desconocida. Parte de dos fuentes. La primera reúne observaciones clásicas sobre la prisa por el tiempo, la competitividad y la hostilidad cotidiana, y da lugar a la pareja A y B. La segunda son dos estudios posteriores e independientes entre sí: uno sobre quien reprime la queja para cuidar a los demás y otro sobre el ánimo bajo sostenido junto a la reserva social. Por eso las cuatro letras se tratan como estilos con nombre propio y no como un sistema.
Conviene conocer sus límites. Las respuestas son autoinforme, y convertir rasgos graduales en cuatro etiquetas simplifica la realidad. Además, nadie ha comprobado que A, B, C y D funcionen juntas como una única clasificación, porque sus orígenes no guardan relación. El resultado habla de un estilo de conducta y de afrontamiento; no sustituye a una evaluación médica ni estima riesgo cardiaco u oncológico. Una definición de partida está en esta entrada de un diccionario de psicología sobre la personalidad tipo A.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la personalidad tipo A y qué es la tipo B?
Son dos maneras de moverse por el día que se describen desde hace mucho. En la A hay prisa, afán de competir e impaciencia ante los estorbos; en la B el paso es más pausado y los plazos o los rivales pesan menos. Se habla de inclinaciones de conducta, no de una condición médica.
¿Es verdad que el tipo A se relaciona con las enfermedades del corazón?
La idea nació en investigaciones antiguas, que la planteaban como posible factor de salud. Trabajos posteriores y con muchas más personas no la confirmaron como señal fiable, por lo que aquí no se da por cierta. El test pregunta por tu manera de actuar, no por tu salud.
¿En qué se distinguen los tipos de personalidad A, B, C y D?
No son cuatro piezas de un mismo sistema. Cada letra salió de una investigación distinta, en otra época y con otros intereses, y los cuestionarios de internet las pusieron en fila bajo el rótulo A-B-C-D. En este test cada una es un estilo con entidad propia: la A y la B giran en torno al ritmo y la competitividad; la C, en torno a ceder y callar para no incomodar; la D, en torno a un ánimo sombrío unido a la reserva ante los demás.
¿Se puede ser a la vez tipo A y tipo B?
Sí. La prisa y la calma forman una gradación continua, no dos casillas: lo corriente es situarse en algún punto intermedio, y ese punto se mueve con el momento y el entorno. Un perfil mixto es normal y no indica un fallo del test; el resultado señala el estilo que pesa más.
¿Es un test de personalidad científico?
No. Se inspira en investigaciones reales sobre cada letra, pero no es un instrumento de medida contrastado y no sirve para decidir nada médico ni profesional. Es un retrato de hábitos hecho con humor.
Fuentes
- Friedman, M., & Rosenman, R. H. (1959). Association of specific overt behavior pattern with blood and cardiovascular findings; blood cholesterol level, blood clotting time, incidence of arcus senilis, and clinical coronary artery disease. Journal of the American Medical Association, 169(12), 1286–1296. doi:10.1001/jama.1959.03000290012005.
- Temoshok, L. (1987). Personality, coping style, emotion and cancer: toward an integrative model. Cancer Surveys, 6, 545–567.
- Denollet, J. (2005). DS14: Standard assessment of negative affectivity, social inhibition, and Type D personality. Psychosomatic Medicine, 67(1), 89–97. doi:10.1097/01.psy.0000149256.81953.49.
- Miller, T. Q., Smith, T. W., Turner, C. W., Guijarro, M. L., & Hallet, A. J. (1996). A meta-analytic review of research on hostility and physical health. Psychological Bulletin, 119(2), 322–348. doi:10.1037/0033-2909.119.2.322.